De Comunitario a Comunitario
El domingo pasado Los Cruzavías (Teatro Comunitario de 9 de Julio) concurrimos al barrio
“8 de Mayo” de José León Suárez, pues nos habían invitado al aniversario del
Centro Comunitario “8 de Mayo”, que cumplía 8 años de comprometida labor vecinal.
Esta rueda-rueda de la vida, nos hizo encontrar con este lugar por medio de diferentes personas,
por distintos lados, este encuentro tenía que suceder, era como “anunciado”.. y así fue.
Por las difíciles callecitas del barrio, con pozos y escombros, esquivando los charres de los
cartoneros, llegamos Los Cruzavías sorprendiéndonos con conmovedores aplausos.
Dos ollas gigantes en la no/vereda del lugar echaban humo, dos señoras nos saludaban al llegar revolviendo el locro comunitario que luego compartimos todos juntos.
Así comenzó nuestro día en el asentamiento “8 de Mayo”, así nos fuimos encontrando
con nuestros nuevos amigos y reencontrándonos con muchos que ya conocíamos.
El Circo Social del Sur comenzó sus talleres en la calle, adentro talleres de máscaras.
Luego candombe y murga para todos. Muchísimos chicos del barrios, muchos vecinos, mucha gente Argentina y de muchos y diferentes países que han trabajado en este espacio,
que a medida que pasaba el domingo íbamos dándonos cuenta que su dimensión
era mucho más que lo que la infraestructura que nos mostraba.
Y a las 15 horas comenzó nuestra función. “Aquí llegaron ya el amor y la alegría,
llegaron para quedarse aquí están Los Cruzavías”. La energía de nuestro grupo
siempre sorprende, a nosotros y al público. Es lo que sentimos, es lo que nos dicen... que fuerza!.
Las familias de Romero y Juliera hicieron lo suyo, interrumpidos por espontáneos aplausos.
El público rodeó a los actores, se metió en la escena, charlo y acotó.
El clima que esto generó fue maravilloso. Un gruesa voz se impuso después de la primer canción cruzavía, “MUY BUENO, APROBADO!”, gritó un señor que se levantó del banco de madera
en el que estaba sentado. Los Cruzavías estuvimos acorde a la fiesta. Maravillosos.
Sonaba la cumbia a todo trapo de adentro de varias casas humildes del barrio, los techos de los alrededores del Centro Comunitario de 8 de Mayo, estaban inundados de gente que miraba la vía que separa una ciudad... y tantas. Y pensábamos, que loco esta el mundo, que loco este sistema,
que locos están algunos que se creen que la gente se divide por cosas, como cosas. Que loco... pensábamos, que estábamos todos emocionados, que disfrutábamos de lo que hacíamos
y compartíamos lo que teníamos, que nos sentimos todos hermanos, con fuerza,
con una sensación del cuerpo. Nosotros vecinos de 9 de Julio, ellos, vecinos de José León Suárez,
latiendo en la misma frecuencia. Unidos de una emoción, de una vibración que estaba presente,
que compartíamos. Vecinos organizados, organizándose, con ganas, sin resignación.
Vecinos en lucha. Vecinos con sueños vivos, sueño de un mundo más digno y de un mundo para todos.
Fue fuerte lo que vivimos en 8 de Mayo, es fuerte encontrarse,
sentir que en el camino hay muchos viajeros.
Sentir que por más que la oscuridad a veces no nos deje ver el paso,
hay otros que lo están abriendo, y allí vamos, andando...



















